..y cuando terminaron las lluvias, allí estaba él. Una
mata de pelos acaracolados, un semblante machacado por años
de caminar contracorriente, una guitarra llameante en
bandolera. Y seguía cantando. Canciones de amor desesperado,
tan terribles como el filo de una bayoneta. Diatribas
abrasadoras contra un sistema que segrega injusticia como un
producto natural. Profecías cargadas de rabia. Visiones
rimadas de su torbellino interior, de ese lado oscuro que
muchos intentan acallar. Andanadas vengativas contra las
hienas que danzaban a su alrededor. Pero también cantaba otro
tipo de sentimientos. Himnos de amor hechos con tierra húmeda
en las botas. Elegías para las víctimas anónimas de la
historia, cuyo destino nadie lloraba. Historias misteriosas de
otros tiempos. Relatos de lejanas aventuras. La gente se
paraba a escucharle y se sentía FORTALECIDA, ILUMINADA,
FELIZ. Y la gente le llamaba TROVADOR, POETA, JUGLAR,
COMEDIANTE, MAESTRO, AMIGO...
